El Plazo Fijo Tradicional: Simplicidad y Limitaciones
El plazo fijo tradicional es el instrumento más difundido debido a su facilidad de contratación a través de canales digitales. El ahorrista entrega sus pesos al banco por un periodo determinado (mínimo 30 días) a cambio de una tasa de interés nominal fija, conocida como TNA (Tasa Nominal Anual). Su principal ventaja es la previsibilidad: al momento de constituirlo, se sabe exactamente cuánto dinero se recibirá al vencimiento.
El gran riesgo es la inflación y la devaluación. Si el tipo de cambio sube significativamente durante esos 30 días, el ahorrista puede terminar con menos poder de compra que al inicio, aun habiendo recibido los intereses pactados. La tasa nominal no incorpora automáticamente la inflación real del periodo.